Se expresa indignación por la falta de rendición de cuentas de los jueces de familia y magistrados responsables de fallos que derivaron en muertes de niños.
Se menciona el caso de Lucio Dupuy y la intención de iniciar un jury contra los magistrados involucrados, aunque se señala el pesimismo sobre el avance de estos procesos debido a cuestiones corporativas.
Se critica la falta de transparencia y la ausencia de los responsables, sugiriendo la necesidad de exponer sus nombres y fotos para que la sociedad conozca quiénes toman decisiones que afectan la vida de los menores.