Un grupo de rebeldes hutíes de Yemen, con apoyo de Irán, ha anunciado un bloqueo naval contra Arabia Saudita, intensificando el conflicto en la región y abriendo un nuevo frente en la guerra entre Estados Unidos e Irán.
Los hutíes, un movimiento religioso originario del norte de Yemen, aprovecharon el caos posterior a la Primavera Árabe para tomar la capital en 2014, convirtiéndose en un ejército. A pesar de una coalición liderada por Arabia Saudita en 2015 para expulsarlos, los hutíes aún controlan una parte significativa de la población yemení.
Factores como la guerra de Irak en 2003 y la narrativa anti-occidental han contribuido al crecimiento del grupo. Su influencia se extendió a la toma de la capital yemení en 2014, y posteriormente buscaron dominar todo el país.
El liderazgo del grupo recae en Al Hutí, quien heredó el mando tras la muerte de su padre y hermano mayor. Aunque se presentan como "partidarios de Dios", son vistos más como una empresa familiar que como una organización a gran escala. Su transformación en un actor global se debe a la combinación de su alianza con Irán y su estratégica ubicación geográfica.