Tras la actividad de "congelados", los participantes fueron descongelados. Se reiteraron las instrucciones sobre el comportamiento a seguir, como mantener silencio y dirigirse a los lugares designados. La atención se centró en si Luana aceptaría las disculpas de Campanita.
Luana expresó que necesitaba pensar y observar las actitudes de Campanita en los próximos días para determinar si sus disculpas eran sinceras. Campanita, por su parte, se mostró confiada en que Luana no tendría "los cojones" para discutir con ella, pero luego cedió el espacio para que Luana hablara.