Un estudio del MIT, citado en el programa, sugiere que el discurso de odio en redes sociales tiene siete veces más posibilidades de ser expandido que cualquier otro mensaje. Esto explicaría por qué, tras la final del Mundial, se multiplicó el contenido negativo contra Argentina.
El algoritmo de plataformas como Twitter, TikTok e Instagram, al detectar el interés de los usuarios (incluso en contra), amplifica este tipo de contenido. Se observó que cuentas verificadas y asociadas a casas de apuestas ganaron dinero con este volumen de conversación, aprovechando el sistema de revenue share de las plataformas, donde se comparten ganancias por la generación de contenido que aumenta el uso.