Se relata un episodio en el que Luciana Salazar se encontraba en un yate con un misterioso millonario, presuntamente su novio, en Miami.
La situación generó comentarios sobre su comportamiento, tildándolo de "ordinario" y "poco viajado" por no sacarse las botas texanas al subir a la embarcación, algo que se considera una falta de respeto en ambientes de alta sociedad.
Javier Seriani, quien relata el hecho, critica duramente la actitud de Salazar, sugiriendo que su comportamiento refleja una falta de cultura y distinción, y la compara desfavorablemente con otras figuras.