En 2012, la ciudad de Medellín implementó un proyecto de escaleras eléctricas en la Comuna 13 para mejorar la movilidad y fomentar la innovación. A pesar de la incredulidad inicial, la obra se concretó, mejorando significativamente la vida de los residentes.
Las escaleras, con más de 600 metros de longitud, se convirtieron en un detonante para el cambio turístico, atrayendo visitantes interesados en conocer la transformación a pesar de persistir el miedo a la violencia.