Se critica el rol de Elon Musk y el algoritmo de Twitter en la propagación de noticias falsas y discursos de odio, que generan controversia y monetizan la "bronca" de los usuarios.
Se señala que el algoritmo de Twitter prioriza el contenido emocional y conflictivo para mantener a los usuarios conectados, lo que beneficia económicamente a Musk. Se insta a la audiencia a ser menos "rebelde" en el sentido de no alimentar el algoritmo con interacciones, ya que esto contribuye a la desinformación y al daño de la reputación del país.