La instalación de las escaleras eléctricas impulsó el turismo en la Comuna 13, aunque inicialmente persistía el estigma de la violencia. Iniciativas comunitarias buscaron cambiar esa percepción y atraer visitantes.
El turismo nació con un interés social, buscando transformar la visión negativa del barrio. De recibir 15-20 visitantes al mes, la comuna pasó a albergar 3.000 a 4.000 personas diarias, generando un impacto económico y social positivo.