Se destaca la particularidad de la zona de Sicilia donde ocurrió el robo, un pueblo aislado y muy tranquilo donde los habitantes solían dejar puertas y ventanas abiertas, incluso los vehículos con las llaves puestas, dada la ausencia de antecedentes delictivos.
Nora Colosimo menciona que incluso en hoteles no había llaves, reflejando la extrema confianza y seguridad que imperaba en el lugar antes del incidente.