La presencia de Lionel Scaloni en su pueblo natal, Pujato, ha generado un fenómeno de "turismo escaloniano". Los vecinos y admiradores se congregan a diario en la puerta de su casa con la esperanza de obtener una foto o un autógrafo, creando un ambiente de constante expectativa.
Si bien se especuló con un homenaje oficial, Scaloni prefirió un reconocimiento en privado junto a su familia. Sin embargo, la afluencia de gente a su hogar no ha disminuido, y los residentes se han acostumbrado a la situación, incluso participando en iniciativas para organizar la espera y el flujo de personas.
La "experiencia Scaloni" se ha extendido a otros ámbitos, como la panadería de su hermana, que se ha convertido en un punto de visita obligado. La gente no solo busca probar sus productos, sino también vivir la atmósfera generada por la presencia del DT.
A pesar de la normalización de la situación para los vecinos, se reconoce la magnitud de tener a un director técnico tan exitoso en el pueblo. La gente se acerca con regalos, muestras de cariño y para celebrar los triunfos de la selección argentina, creando un lazo único entre el ídolo y su comunidad.