Se presenta un crudo testimonio sobre la difícil situación económica que atraviesa la clase media argentina. Una docente universitaria relata cómo su sueldo fue recortado en un 50% sin previo aviso, obligándola a trabajar horas extra para poder subsistir.
La angustia y la falta de estabilidad son sentimientos predominantes. La docente expresa su tristeza al no poder proyectarse a futuro, ahorrar, viajar o disfrutar de su jubilación. La situación se agrava al ver que el esfuerzo adicional en el trabajo no se traduce en una mejora, sino en una constante lucha por cubrir las necesidades básicas.