Se visita Leiva Joya, donde un cliente presenta dos jarras que cree son de plata, encontradas en la casa de su tía abuela. Estas jarras venían con un juego de tazas de porcelana, pero no formaban parte de la misma colección. El cliente desea conocer el valor de las jarras y poder tasarlas.
El cliente menciona que heredó la casa de su tía abuela, quien no tenía otros herederos. Las jarras son descritas como piezas de aproximadamente del año 1930 y son de plata.