Se cuestiona la preparación de Argentina ante eventos climáticos extremos, como posibles aluviones o inundaciones, señalando que muchas zonas, incluyendo el Gran Buenos Aires, no cuentan con sistemas pluviales adecuados.
Si bien se reconocen obras realizadas en la Capital Federal, se advierte que eventos de precipitación extrema, con grandes volúmenes de agua en pocos días, superan la capacidad de cualquier sistema de drenaje.