La nueva medida de aranceles de Estados Unidos, justificada en la lucha contra el trabajo forzoso, ha generado reacciones políticas en países aliados como Japón, Australia y Canadá, quienes cuestionan la razón invocada y no descartan aranceles recíprocos.
Si bien el arancel se mantiene entre el 10% y 12,5%, el motivo de la imposición ha causado descontento. México, por ejemplo, mantiene la mayoría de sus productos sin arancel bajo el T-MEC, pero se ven afectados aquellos fuera del pacto.