Mario González, guía de Alta Montaña y residente en Penitentes, describió la difícil situación que atraviesan los habitantes de la zona debido a las intensas nevadas y el consecuente aislamiento.
Con cerca de 2 metros y medio de nieve acumulada, la vida en Penitentes se vuelve precaria. La falta de servicios básicos como almacenes, farmacias o centros médicos, sumada a la dificultad de acceso para suministros, complica la situación de los residentes y operadores turísticos.
González relató que la temperatura ronda los 2 grados bajo cero y que el pronóstico indica continuas precipitaciones hasta principios de agosto, lo que mantiene cerrados los centros de esquí y actividades recreativas en la zona.