Donald Trump acordó con Arabia Saudita un programa nuclear civil a 30 años, condicionado a que el país firme los Acuerdos de Abraham, que normalizan relaciones diplomáticas con Israel. La Casa Blanca respaldó la medida, advirtiendo que el pacto se anulará si no se concreta la firma.
Sin embargo, Arabia Saudita mantiene su postura de que cualquier normalización con Israel requiere un camino claro hacia la creación de un Estado palestino. Benjamin Netanyahu aplaudió la decisión de Trump, considerándola un paso histórico hacia la paz, pero la negativa de Riad a avanzar sin una solución palestina mantiene el pulso geopolítico en la región.