El presidente Donald Trump ha condicionado la aprobación de un acuerdo de cooperación sobre energía nuclear civil con Arabia Saudita a la normalización de relaciones diplomáticas entre Riad y Israel, a través de los acuerdos de Abraham. Esta exigencia representa un giro en la política exterior estadounidense y pone en jaque las negociaciones energéticas.
Arabia Saudita se ha opuesto históricamente a normalizar relaciones con Israel sin una ruta clara hacia la creación de un Estado palestino. La Casa Blanca respalda la postura de Trump, advirtiendo que el pacto nuclear quedará anulado si no se concreta el entendimiento diplomático con Israel.
El acuerdo permitiría a Arabia Saudita enriquecer uranio y construir reactores nucleares con tecnología estadounidense, pero sin las inspecciones extraordinarias de la ONU impuestas a Irán. La noticia ha generado posiciones divididas en Israel, con el gobierno del primer ministro destacando el potencial avance hacia la paz, mientras que otros políticos alertan sobre las consecuencias de un programa nuclear sin controles estrictos.