Una intérprete británica, Julia Luderwald, se presentó ante la policía y declaró que acompañó a Jonathan, hijo del fundador de Mango, Isaac Andik, en una "terapia de confrontación" cerca del barranco donde ocurrió la muerte de su padre.
Esta terapia, recomendada por Luderwald, incluía conceptos como la "muerte del padre" y la necesidad de situarse al borde de un precipicio para una emancipación psicológica. La declaración contradice la versión inicial de Jonathan y lo incrimina aún más.