El debate sobre la retirada de la insignia de Malvinas de los colectivos se intensificó, con fuertes acusaciones de traición a la patria y antipatriotismo dirigidas a quienes ordenaron o ejecutaron la acción.
Se generó un cruce verbal entre los panelistas, donde se discutió la gravedad de retirar el símbolo patrio y se comparó con otros actos considerados antipatrióticos. Se hizo hincapié en la importancia de la memoria colectiva y la soberanía sobre las Islas Malvinas.
La discusión derivó en acusaciones mutuas y descalificaciones personales, reflejando la alta tensión del debate político en torno a la cuestión Malvinas y su simbolismo.