Un conductor se negó a realizar el control de alcoholemia, lo que automáticamente lo considera positivo y acarrea sanciones severas.
La negativa a someterse al test de alcoholemia, según explicaron en el programa, equivale a dar positivo y puede resultar en la retención de la licencia de conducir, la retención del vehículo y la obligación de realizar un curso de reeducación vial.
Se recordó el caso de Anastina Páez, quien tras negarse a un control de alcoholemia y habiendo sido sancionada, falleció en un accidente mientras conducía inhabilitada.
Las posibles sanciones varían según la reincidencia del conductor, sus antecedentes y el nivel de alcohol en sangre, pudiendo llegar a una inhabilitación de hasta 18 meses.