Se inicia una miniserie sobre el Salmo 91, enfocándose en la importancia de creer y buscar a Dios para activar sus promesas. Se enfatiza que habitar en la presencia de Dios, y no solo visitarla, otorga protección divina.
La primera promesa destacada es la de recibir fe y fortaleza interior, citando a David como ejemplo de confianza en Dios incluso en momentos difíciles. Se subraya que esta fortaleza surge desde el interior, permitiendo enfrentar las amenazas con valentía.