Wanda Nara denunció un robo en su domicilio, pero Mauro Icardi sospecha que podría tratarse de un montaje orquestado por ella.
La principal sospecha de Wanda recae sobre Icardi, ya que los pasaportes de las hijas que tienen en común fueron sustraídos. Las niñas, al ser ciudadanas italianas, no pueden salir del país sin el aval de ambos padres, lo que genera un conflicto legal.
Los abogados de Wanda habrían presentado una denuncia policial, pero Icardi descree de la versión del robo y plantea la posibilidad de un montaje. La situación se complica aún más dado el litigio judicial existente por la tenencia de las menores.