Un insólito suceso tuvo lugar en el centro porteño cuando un conductor, tras protagonizar un incidente menor en el carril del Metrobús, se atrincheró en su vehículo negándose a realizar el test de alcoholemia durante casi tres horas.
El hecho, ocurrido a las 4.50 de la mañana, involucró a un Fiat que circulaba por el carril exclusivo de Alem y Viamonte. Tras una leve corrección en la volante, el vehículo impactó contra un bolardo y la baranda de contención de la estación del Metrobús. Afortunadamente, no hubo heridos, solo daños materiales.
La situación se tornó particular cuando, tras la llegada de la policía y el test de alcoholemia, el conductor, identificado posteriormente como Fernando, se negó a soplar la pipeta. Alegando estar asesorado legalmente, solicitó un análisis de sangre para determinar el consumo de sustancias, lo que generó una extensa demora y una consulta con la Fiscalía.
Finalmente, tras más de tres horas, el conductor descendió del vehículo y fue trasladado a la comisaría. La negativa al test de alcoholemia se considera una falta grave, lo que probablemente resultará en una inhabilitación para conducir de hasta 18 meses y la imputación por los daños causados. El caso generó debate sobre los tiempos de respuesta policial y las estrategias legales para evitar controles.