Un peculiar suceso en Rosario movilizó a vecinos y redes sociales para recuperar un elemento robado: un muñeco llamado Orson, que adornaba un kiosco en una esquina y se había convertido en un ícono de la zona.
Dos jóvenes sustrajeron el muñeco, generando una gran campaña de difusión bajo el lema "Devuelvan a Orson". Finalmente, el personaje fue devuelto junto a una carta de disculpas de los implicados, quienes alegaron haber actuado bajo los efectos del alcohol.
La carta expresaba arrepentimiento y aseguraba que no fue un robo con mala intención, sino una travesura etílica. El caso resalta la viralidad de las redes sociales y la capacidad de movilización comunitaria.