El apóstol Pablo, en el capítulo 16 de Romanos, elogia el servicio fiel de numerosas mujeres en la obra de Dios. Se mencionan a Febe, descrita como muy activa y de vida entregada al servicio de Jesucristo; Priscila, quien colaboró con Pablo; María, que trabajó arduamente; y Andrónico y Junias, respetados entre los apóstoles.
También se destaca el trabajo de Trifena, Trifosa, Pérsida y la madre de Rufo, quien fue como una madre para Pablo. Evodia y Cinti son mencionadas por su gran labor en dar a conocer las buenas noticias. Otras mujeres piadosas como María de Betania, Dorcas, Lidia y la madre de Juan Marcos también son recordadas por sus contribuciones.