El Congreso de Nicaragua, controlado por el oficialismo, votará en agosto una reforma para impedir la participación de partidos opositores en las elecciones, a pedido del presidente Daniel Ortega. El jefe del Legislativo, Gustavo Porras, afirmó que la reforma busca evitar la "manipulación terrible de los imperios y de sus lacayos" en los comicios.
Esta medida, que ya se discute en comisiones, impedirá cualquier alternativa electoral al partido de gobierno. El anuncio ha generado condenas internacionales de gobiernos y organizaciones de derechos humanos, incluyendo la ONU, que pide el restablecimiento del estado de derecho. Estados Unidos ha advertido que no se quedará de brazos cruzados ante esta iniciativa.