Una de las nenas, de 8 años, se encontró cara a cara con uno de los delincuentes durante el robo en la casa de campo, generando un profundo trauma.
La niña gritó "ladri, ladri" (ladrón, ladrón) y junto a sus hermanos se encerró en una habitación con su abuela Nora, mientras los asaltantes revolvían la propiedad.
Este dramático episodio subraya el impacto psicológico del robo en los menores, quienes están siendo atendidos por especialistas.