Se analiza la explosión de conversaciones digitales en torno al Mundial, con un enfoque particular en Argentina. Se revela que, de las conversaciones generadas, un porcentaje significativo era hostil hacia Argentina, contrastando con la neutralidad o positividad de las conversaciones sobre otros países como España, Francia e Inglaterra.
Esta animosidad se vincula con campañas de odio que se repiten en el tiempo, a menudo dirigidas a grupos étnicos, religiosos o políticos. En el caso de Argentina, la campaña evolucionó de comentarios deportivos a cuestiones geopolíticas e históricas, incluyendo acusaciones de nazismo y de ser el "Israel de Latinoamérica".