Se defiende a María Becerra, destacando el gran respeto que se le tiene en España, tanto en Madrid como en Barcelona. Se resalta su calidad humana, evidenciada en un incidente ocurrido en un concierto en Valladolid, donde priorizó la atención a un espectador con problemas de salud.
Se argumenta que la figura de Becerra es muy respetada y que no correría peligro al mostrar la bandera argentina en territorio español, a diferencia de lo que podría ocurrir con la bandera española en Argentina.