Ante las dificultades, se insta a los creyentes a no mirar sus debilidades, temores o fracasos pasados, sino a mantener la mirada en Cristo Jesús. La fe en Él es fundamental, ya que en Él se cumplen todas las promesas de Dios.
Se anima a los fieles a glorificar a Dios con fe y a creer en el Dios de lo imposible, quien puede intervenir en cualquier situación. Se enfatiza la importancia de no rendirse y de seguir confiando en el Señor hasta el final, como lo hicieron los campeones de la fe mencionados en las escrituras.