El presidente de Brasil, Lula da Silva, minimizó el impacto de los aranceles estadounidenses a las exportaciones brasileñas, afirmando que buscarán otros compradores en lugar de "llorar" por lo perdido. Brasil anunció ayudas por 18.500 millones de reales (aproximadamente 3.200 millones de euros) para los sectores afectados, como la industria del acero, madera, textiles y fertilizantes.
Estas medidas también buscan apoyar a los perjudicados por la guerra en Oriente Próximo. Lula enfatizó que la economía brasileña seguirá creciendo a pesar de las crisis, mostrando una postura de resiliencia y búsqueda de oportunidades en el mercado internacional.