El pastor Cinalli hace un llamado urgente a reconciliarse con Dios para salvar el alma de la condenación eterna.
Extiende este llamado a la tarea de reconciliar a otros con Dios, citando a Pablo y la misión de la iglesia como portadora de esta tarea.
Destaca la importancia de la predicación y de llevar el mensaje bíblico casa por casa, imitando el ejemplo de los primeros cristianos.