Se cuestiona la seguridad y legalidad de la lancha secuestrada, presuntamente utilizada en la desaparición de Edgardo Luciano Prieto. Se debate si la embarcación, con bidones y en aparente mal estado, cumplía con las normativas para navegar.
Se menciona que, si bien embarcaciones con motores de menos de 40 caballos no requieren matrícula, esto no exime de cumplir otras regulaciones de seguridad. Se pone en duda si la lancha estaba en condiciones de circular por el río, considerando la falta de luces y otros elementos.
La investigación busca determinar si la lancha era apta para la navegación y si su estado podría haber contribuido al confuso suceso, mientras se enfatiza la peligrosidad del río y la necesidad de cumplir con las normativas de seguridad.