Se explica que buscar primeramente el reino de Dios y su justicia trae como consecuencia la "añadidura" de las demás cosas necesarias. Se critica el error de intentar "fabricar" la añadidura a través de esfuerzos humanos, como trabajar horas extra o emprender negocios.
Se enfatiza que la añadidura es una bendición y un galardón que viene de Dios, y que la prioridad debe ser servirle. Se advierte que postergar el servicio a Dios hasta alcanzar estabilidad económica o profesional es un error, ya que Dios proveerá lo necesario si se le busca primero.