Nicolás Maduro y Silvia Flores comparecieron en Nueva York, donde se fijó la apertura de su juicio para el 1 de junio del próximo año. Afuera del tribunal, partidarios y detractores se manifestaron, unos pidiendo la liberación de Maduro y otros calificándolos de dictadores.
Maduro se declaró "prisionero de guerra" y no culpable de los cargos de conspiración de narcoterrorismo, importación de cocaína, posesión de armas y artefactos destructivos. Tras la salida de Maduro, la exvicepresidenta Delcy Rodriguez asumió como mandataria interina, gobernando bajo la presión del gobierno de Donald Trump.