Se discute la guerra no declarada entre Estados Unidos e Irán, señalando que ambos países atacan objetivos civiles y que las bajas reportadas podrían ser mayores a las oficiales. Se cuestiona el alto gasto militar estadounidense en este conflicto, sugiriendo que responde a intereses petroleros y no a la democracia.
Se critica la retórica de ambos bandos y se plantea la inacción de las Naciones Unidas ante posibles crímenes de guerra. Se recuerda que las órdenes manifiestamente ilegales pueden ser desobedecidas por los militares, según códigos del Departamento de Defensa de EE.UU.