Se revelan detalles sobre el celular de Luciana, el cual fue robado días antes de su muerte. Tras recuperar el teléfono, la familia se enteró de que el "polaco" había golpeado a Luciana en un bar, y que ella había manifestado su deseo de separarse.
Estos hechos ocurrieron poco antes del femicidio, y Luciana habría contado a sus compañeras de trabajo lo sucedido. La víctima, descrita como una persona sana, sin adicciones y devota de su fe, se encontraba en un proceso de separación del agresor.
La comunicación a través del celular de Luciana permitió conocer la escalada de violencia previa al crimen. Se destaca que, a pesar de la situación, la víctima había intentado poner fin a la relación tóxica que mantenía con el "polaco".