Se debatió sobre la creciente dificultad de inserción laboral para personas sin estudios terciarios o universitarios, sugiriendo que la falta de formación académica avanzada limita las oportunidades de empleo.
Se planteó que el mercado laboral exige cada vez más credenciales educativas, y que quienes no las poseen corren el riesgo de caer en "empleo basura" con remuneraciones inferiores a un millón de pesos.
La discusión resaltó la brecha entre la preparación académica de generaciones anteriores y las demandas actuales, advirtiendo sobre un futuro laboral incierto para quienes no cuenten con alta especialización.