Se revela que todas las conversaciones entre la víctima y el estafador que se hacía pasar por Kevin Costner se realizaron en inglés. El fiscal Walter Mergui aportó algunas de estas conversaciones como prueba, especialmente aquellas en las que se solicitaban datos personales para la supuesta membresía del club de fans.
La estrategia del estafador consistió en ganarse la confianza de la víctima durante cinco meses, manteniendo una conversación fluida y normal en inglés, lo que la hizo creer que realmente se comunicaba con el actor. Recién en el quinto mes se solicitó el dinero para la membresía VIP.