Se cuestiona la afirmación de los empresarios sobre la supuesta falta de mano de obra calificada, argumentando que muchos se aprovechan de la alta demanda de empleo para ofrecer salarios bajos y condiciones precarias, pagando a menudo en negro.
Se explica que la determinación del salario está fuertemente influenciada por la actividad económica. En contextos de baja actividad, los empresarios tienen incentivos para reducir salarios y, en algunos casos, para contratar personal de manera informal.
Se señala que, si bien la ley laboral existe, es la actividad económica la que en última instancia determina la generación de empleo y los niveles salariales.