Tras la muerte de Gilda, sus restos fueron retirados por su hermano Omar Eduardo Bianchi. La noticia de su deceso generó una gran conmoción popular, con gente manifestando su afecto y pidiendo por su canonización.
Se analiza el fenómeno de las "canonizaciones populares" como el caso de Gilda, atribuyéndolas al afecto y sentimiento del público, que trasciende la razón. Su imagen, con la icónica foto mirando al cielo, se convirtió en un símbolo de intercesión.