El recorte del gasto familiar se intensifica, afectando incluso las necesidades básicas como los alimentos, lo que genera preocupación.
Si bien los ajustes en bienes no esenciales son necesarios, la restricción en rubros fundamentales para la salud y el bienestar es un indicador crítico de la situación económica.
La dificultad para afrontar gastos esenciales como alimentos marca un punto de inflexión en la capacidad de consumo de los hogares argentinos.