Una docente, identificada como Roxana, comparte su difícil situación económica, revelando que todos los meses se ve obligada a solicitar un adelanto de haberes para poder cubrir sus gastos. El aguinaldo, que debería ser un alivio, ya lo utilizó para pagar deudas acumuladas.
La docente relata un conmovedor episodio en el que uno de sus alumnos, un niño de 8 años, confesó que en su casa no había ni siquiera un paquete de arroz para la cena. Este testimonio evidencia la cruda realidad que enfrentan muchas familias y la precariedad alimentaria que se vive en el país.