La falta de empleo se consolida como una de las principales preocupaciones en Argentina, afectando especialmente a personas mayores de 45 años, quienes enfrentan dificultades para reinsertarse en el mercado laboral.
Un testimonio revela la angustia de un hombre de 53 años, padre de cuatro hijos, que tras dos meses de búsqueda infructuosa, siente la discriminación por edad frente a candidatos más jóvenes.
La economista Lucía Sirmi señala que el "edadismo" no es el único factor, ya que el desempleo juvenil también es estructural, y que la subocupación y la búsqueda de segundos empleos se incrementan ante la insuficiencia salarial.
Se critica la desconexión entre el crecimiento macroeconómico y la generación de empleo, evidenciando que no se han creado nuevos puestos de trabajo registrados en el sector privado desde el inicio de la gestión de Milei, ni un aumento en el consumo.