Una persona desempleada del sector metalurgico, con 48 años, relata su desesperada situación tras perder su empleo. Invirtió sus pocos ahorros en un kiosco en su casa, pero las ventas cayeron más de un 60%. Actualmente, solo puede comer una vez al día.
Otro caso es el de un sereno municipal que gana 800 mil pesos y afirma que la situación es "fea", ya que sus ingresos no alcanzan para cubrir los costos de vida. La gente se ve obligada a privarse de salidas y ocio, y a reducir el consumo de carne y otros productos, optando por segundas marcas.