Se debatió sobre el racismo histórico en Argentina, calificando al país como uno de los más racistas del mundo. Se reconoció que los argentinos tienden a ser agrandados y despectivos, asumiendo que la propia gente forma parte del problema.
Se argumentó que los hinchas de fútbol, durante el mundial, a menudo razonan con la camiseta y no representan la totalidad de los argentinos, pero que la actitud de algunos genera vergüenza.