Se critica la admiración que genera una figura descrita como "pequeña fascista ilustrada", cuestionando las entrevistas que se le realizan en Argentina y la época del macrismo en la que tuvo mayor presencia.
Se la acusa de decir barbaridades y de analizar la realidad argentina desde una perspectiva ajena y desinteresada. Se menciona que ella se suma a la corriente del "wokismo", que se equipara con el progresismo y otras ideologías de izquierda como el socialismo y el comunismo, a menudo agrupadas en una misma bolsa junto al kirchnerismo.