El presidente de Brasil, Lula da Silva, afirmó que su gobierno buscará nuevos mercados ante el arancel del 25% impuesto por Estados Unidos a productos brasileños, pero mantendrá la mesa de diálogo. Brasil rechaza la acusación de prácticas comerciales desleales y considera el arancel injusto.
El vicepresidente Geraldo Alckmin había descartado represalias. El gobierno brasileño ofrecerá créditos a las empresas afectadas y ayudará a diversificar mercados, aunque sectores como maquinaria, calzados, madera y plástico serán castigados. Se menciona la posibilidad de nuevos aranceles del 12,5% para países que no prohíban importaciones de trabajo forzado.