Se advierte sobre los engaños de los últimos tiempos, citando Mateo 24, y se insta a no permitir que la tibieza de otros enfríe el corazón y el espíritu. Se recomienda hablar con personas que tengan el "fuego del espíritu encendido".
Se cuestiona la idea de que la salvación por gracia exime de acción, recordando que los cristianos son soldados de Jesucristo que deben "militar en la fe". Se enfatiza que las puertas del infierno no prevalecerán contra una iglesia "caliente" en el Espíritu Santo, no tibia.