Se analiza el estado de Carlos, el hombre desaparecido, y su principio de demencia. Se explica que, si bien tiene un deterioro cognitivo, es una persona autónoma que se maneja sola, viaja en colectivo y trabaja. Esto genera aún más extrañeza en su desaparición, ya que se considera que podría pedir ayuda si se encontrara en una situación de riesgo.
La familia destaca que Carlos es consciente de su nombre y dirección, y que su comportamiento actual de enojo y negativa a recibir ayuda podría ser una reacción a estar perdido. Se enfatiza la importancia de que la policía actúe para obtener información y dar con su paradero, ya que la situación es cada vez más preocupante.